La Molina

A principios del siglo XX nacía también el esquí como actividad lúdica y deportiva. La Molina ha sido una de las grandes protagonistas de estos cien años y como estación de esquí decana del Estado, ha apostado en los últimos cien años por la renovación, para seguir estando al frente del esquí y para dar al esquiador nuevos y remodelados servicios, así como también para aportar al turismo un valor añadido.

Los primeros esquiadores

La primera noticia que se tiene de esquiadores en estos parajes es del año 1908, según consta en el Boletín del Centro Excursionista de Cataluña (CEC). Los primeros esquiadores practicaban el telemark y el Stemmbogen. Los hombres iban vestidos como auténticos exploradores del'Àrtic, y las mujeres con faldas. Aunque ya hacía tiempo de la llegada de los primeros esquiadores, La Molina no se convirtió en un lugar concurrido por los amantes del esquí hasta el invierno de 1923-1924, cuando su práctica se popularizó, gracias a la llegada del primer tren en 1922.

De ese año data el descubrimiento de las pistas de Fontcanaleta: “algunas extensiones suaus, sin árboles y llenas de nieve”, según describieron los pioneros que se aventuraron a alejarse de los alrededores de la estación de tren y atravesar el bosque de la Perdiz. La fama de las pistas de Fontcanaleta hizo que en febrero de ese año se empezaran a celebrar las primeras carreras: los X Concursos de Deportes de Invierno y elscampionats de Cataluña.

La Molina debe parte de su historia en el chalet del CEC que se inauguró en diciembre del año 1925, y se convertía así en el primer alojamiento de la estación. En 1940 se instala·lar en La Molina el primer servicio de asistencia médica para los accidentados en la práctica del esquí del Estado.

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